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Cómo afecta la temperatura del agua a la calidad del café de filtro
CAFÉ

Cómo afecta la temperatura del agua a la calidad del café de filtro

La temperatura del agua siempre ha sido un tema de especial atención en la preparación del café de filtro. En torno a ella se han generado manuales, emitido recomendaciones e, incluso, sostenido debate. Hoy se sabe que la influencia de la temperatura del agua en el café de filtro es muy importante …

Por
Redacción MV
Publicado
21 de enero de 2026
Lectura
6 minutos
Cómo afecta la temperatura del agua a la calidad del café de filtro

La temperatura del agua utilizada en la preparación del café ha sido, durante décadas, uno de los parámetros más debatidos y cuidadosamente controlados por baristas y aficionados al café de todo el mundo. Sin embargo, en los últimos años, análisis detallados de los procesos químicos y físicos implicados en la extracción del café de filtro han revelado que la influencia de la temperatura, aunque significativa en ciertos aspectos, no debe considerarse de modo aislado, ya que esta, en el perfil de taza, interactúa de manera compleja con otros factores como el tamaño de molienda, el tiempo de preparación, la relación café/agua y, sobre todo, los Sólidos Totales Disueltos (TDS) y el Porcentaje de Extracción (PE).

El papel de la temperatura en la extracción

En la elaboración del café de filtro, el agua caliente actúa como solvente, extrayendo aceites, ácidos, azúcares y otros compuestos que configuran el perfil aromático y gustativo de la bebida. Tradicionalmente, se ha considerado el rango de 90°C a 96°C como óptimo, pues temperaturas inferiores pueden dificultar la extracción de ciertos compuestos, mientras que temperaturas superiores pueden favorecer la disolución de sustancias indeseables, como los compuestos amargos o astringentes.

Entre la tradición y la evidencia

Aunque el perfeccionismo en la preparación sostiene que ajustarse precisamente a rangos tradicionales de temperatura garantiza una calidad superior, la evidencia procedente de estudios sensoriales y pruebas de laboratorio sugiere que las variaciones moderadas en la temperatura, si se acompañan de ajustes en otros parámetros, no necesariamente afectan de manera significativa el perfil sensorial. “Es decir, el café preparado a 87°C puede resultar indistinguible del elaborado a 93°C, siempre que se compense con una molienda más fina, un mayor tiempo de preparación o cambios en la relación de café y agua”, apuntan expertos de este centro universitario especializado en el estudio del café.

No obstante, los autores advierten que estos resultados se refieren al rango mencionado; fuera de él —por ejemplo, por debajo de 80°C o por encima de 96°C— sí podrían aparecer diferencias perceptibles importantes, como mayor acidez aguda o mayor amargor, así como pérdida de complejidad aromática.

Cuando la temperatura del agua es demasiado elevada, la extracción de compuestos solubles se acelera, lo que acorta el tiempo de infusión y aumenta la probabilidad de una sobreextracción. El resultado suele ser una bebida con perfiles dominados por notas amargas y una sensación gustativa más plana.

En el extremo opuesto, si el agua se encuentra a temperaturas demasiado bajas, el proceso de disolución de los compuestos se ralentiza. Esto da como resultado una extracción incompleta, con cafés que tienden a mostrar sabores ácidos no deseados y cierta astringencia.

A este factor se suma la importancia de la estabilidad térmica: si el agua pierde calor a lo largo de la preparación, algunas zonas del lecho de café se extraen de manera desigual. Este desequilibrio puede originar en una misma taza sabores propios de la subextracción y de la sobreextracción.

Así pues, más allá de su estabilidad, todo parecería confirmar que la temperatura debe verse como una variable flexible dentro de un sistema de preparación, y que su control estricto puede dejar paso a un enfoque más dinámico y estratégico, donde lo esencial no es la cifra exacta del termómetro, sino el resultado global de la extracción: una taza equilibrada y un buen perfil sensorial, el cual, insisten desde la UC Davis, se rige más por las diferencias en TDS y PE que no por la temperatura del agua de infusión.

TDS y PE: los verdaderos protagonistas

El TDS indica la cantidad de compuestos sólidos extraídos y presentes en la bebida, mientras que el PE refleja qué porcentaje del contenido soluble del café se logra extraer. Estos dos parámetros son los que muestran una correlación directa con atributos sensoriales específicos, como el amargor, la astringencia, la acidez y la complejidad aromática.

Los estudios muestran, por ejemplo, que los sabores terrosos dependen mucho más del TDS que de la PE, mientras que la percepción de acidez y de ciertos matices frutales o cítricos disminuye con extracciones prolongadas y altas concentraciones de sólidos disueltos. Por tanto, el perfil gustativo puede optimizarse ajustando estos valores, sin centrarse exclusivamente en la regulación térmica.

Sostenibilidad y seguridad

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https://revistamundovending.com/inteligencia-artificial-en-taza/

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